Atención con los medicamentos de venta libre

Con frecuencia me consultan sobre medicamentos que ofrecen distintos establecimientos, que además no poseen control de Salud Pública, en lo que respecta a sus indicaciones de forma de uso y sinergia (mayor potencia en efectos), acciones colaterales y contraindicaciones…
Claro está que aquél que lo adquiere desea mejorar en algo. El ofrecimiento es muy amplio. Va desde optimizar la memoria, broncearse más parejo o más rápido, envejecer más lento o mejor, tratar celulitis, aumentar la masa muscular, marcar esta misma masa muscular dejándola libre de grasa, dar resistencia física, mental, entre muchas otras ofertas.

No podemos ni debemos dejar de pensar en primer lugar por qué se ofrece como “venta libre”. Pues bien, se debe a que en la mayoría de ellos no encontramos propiedades terapéuticas con las concentraciones de las drogas que lo componen. De este modo la libertad para venderlos en gimnasios, dietéticas, cosméticas, talleres de baile, cursos de teatro, les resulta económicamente más que interesante para sus dueños.
Y cuando dice “Aprobado por FDA” significa que lo escrito en la etiqueta coincide con lo contenido en el producto. Que mal no hará, por sí solo. Y no que resolverá los males que uno presenta.

Los riesgos de la superposición

¿Y por qué me preocupa si no son tan efectivos? Me sucedió en muchos casos que la consulta comenzaba con un frasquito que sacaba mi paciente de una bolsa preguntando a la vez si lo puede usar, lo leo detenidamente y respondo “mal no hará” ya que observo que las concentraciones son ínfimas y no se contraponía a lo que ella tomaba por indicación de su médico. Pero inmediatamente después de obtenida esa respuesta aparece otro producto y otro más.

Había varias drogas diferentes en ellos y algunas se repetían. Entonces, los juzgo en su totalidad y los defino como “peligrosos para la salud”.
¿Qué cambió en esta otra observación? Entre tantas drogas distintas había algunas que se contraponían, otras que se potenciaban y otras que se sumaban.

Para una compra orientada

Los gimnasios son parte fundamental en cualquier tratamiento médico para adelgazar y/o modelar el cuerpo, que es a lo que me dedico. Ahora bien, si el gimnasio vende medicamentos sin control alguno serán parte de un tratamiento no médico que resultará peligroso para quien los utilice.
Es así que cierto día un paciente llega a la consulta y me menciona: “En el gimnasio me ofrecieron esto para tener mayor resistencia física, este otro para un efecto antioxidante y antienvejecimiento y, por último, éste que sirve para los problemas de displasia mamaria”. ¡Sí! Me pareció escuchar mal pero me reiteró que le dijeron que era útil para displasia mamaria. Una afección que suele mejorar con vitamina E. Increíble me resultó el comentario de aquel vendedor. En los tres medicamentos había vitamina E y el problema radicaba en que sumándolos superaban la cantidad recomendada para cualquier medicamento incluso de venta en farmacias. Aquel consejo ya nada saludable le podría producir:

* Cansancio / agotamiento psicofísico.

* Hematomas fáciles (la vitamina E tiene acción anticoagulante).

* Sangrado. * Diarrea.

* Dolor en abdomen.

* Infecciones por reducción de sus defensas.

* Hipertensión arterial.

* Disminución de vitamina C en el organismo.

* Cáncer.

Estos casos se repiten en todo el país. Por ello, el 13 de diciembre de 2007 quedó sancionada en todo el ámbito de la provincia de Entre Ríos, la Ley Nº 9817 que establece: Exclusividad de venta de medicamentos en las farmacias.
De este modo aquellos denominados habitualmente “de venta libre” deberán ser adquiridos en lugares especializados, en las cuales un profesional capacitado garantiza el origen de los fármacos, su adecuado almacenamiento y su pertinente dispensación.

Con esta nota deseo advertir que si bien son establecimientos habilitados los que venden estos productos, dudo que esa autorización contemple el ofrecimiento sin cuidado. Por otra parte, también se deben tomar precauciones con todas aquellas páginas de Internet que venden medicamentos, sean o no llamados “de venta libre”, que no quiere decir “Tómelos libremente”.

No cuesta nada preguntarle a quien realmente ha estudiado para tener ese conocimiento. Compre en una farmacia. Muéstrele a su médico lo que piensa tomar, es la única forma que ganará en salud.




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