Introducción a la Reforma Previsional

La Reforma Previsional se basa en un Pilar Solidario que atiende a todos los chilenos y chilenas que no tienen ahorros previsionales, o a aquellos que sí los tienen, pero que éstos son muy escasos e integran el grupo de personas de menores ingresos del país. También busca mejorar el sistema de capitalización individual —donde cada uno ahorra para su vejez- junto con incentivar las cotizaciones voluntarias para la futura pensión más allá de lo que exige la ley.

El Pilar Solidario o Sistema de Pensiones Solidarias comenzó a implementarse exitosamente a contar de julio de 2008 y durante su primer año de vigencia, benefició a aproximadamente 620 mil personas. Su aplicación es gradual, lo que permite que sus productos vayan aumentando con el tiempo y beneficiando a un número cada vez mayor de personas hasta alcanzar a 1,3 millones de beneficiarios en el año 2011.

A partir de octubre de 2008, se inició una nueva fase, esta vez sostenida en un Pilar Voluntario, en la que están operando nuevos productos tales como el Subsidio para Trabajadores Jóvenes, el Ahorro Previsional Voluntario Colectivo y la Afiliación Voluntaria para trabajadores Independientes entre otros.

La Reforma Previsional es el resultado del trabajo en equipo de un amplio grupo de personas que partiendo de la propuesta del Consejo Asesor Presidencial para la Reforma Previsional, encabezado por el economista Mario Marcel, planteó la necesidad de hacer el cambio más relevante al sistema de pensiones chileno desde su creación en el año 1980. La Reforma recogió las principales falencias del sistema antiguo que son la baja cobertura, una baja calidad en los beneficios y efectos fiscales negativos y consagra Derechos Sociales, crea un sistema basado en la solidaridad y la equidad, fortalece el rol público del Estado y perfecciona la actual industria de las AFP.

Con la Reforma se entrega protección social efectiva a toda la población, independiente de las oportunidades que las personas hayan tenido durante su vida activa, reconociéndolos como individuos valiosos que, aunque no hayan cotizado en el sistema previsional, han aportado al país. También refuerza en carácter solidario del sistema, amplía su cobertura y disminuye las discriminaciones de género.

Este gran cambio social es un anhelo largamente esperado por los chilenos, porque implica un avance sustantivo en equidad y justicia social, que permitirá un mejor país para vivir, en el que los adultos mayores tendrán una vejez más digna y libre.




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