Protesto repentino por deuda de crédito fondo solidario

Ordeno toda la información cronológicamente:
estudié con crédito fondo solidario en dos universidades entre 2001-2004 (dos carreras) y entre 2006-2008 (una carrera). Firmé pagarés individuales por carrera, universidad y por semestre o año.

El cobro del crédito comenzó en 2011 y procedí con las declaraciones de ingresos correspondientes a 2011 y 2012.
En 2013 no realicé la entrega de la declaración de ingresos por dos motivos: comencé nuevamente a estudiar al mismo tiempo que ocurrieron eventos familiares graves (enfermedades y muertes inesperadas).
En 2014, ante el error cometido, me acerqué a hablar a una de las casa de estudio -dónde se «lideraba» el proceso de cobro- y el funcionario que me atendió autorizó la entrega de declaraciones fuera de plazo. No quedó constancia de este trámite debido a mi credulidad, ignorancia o excesiva confianza en el proceder del funcionario.
5.2017 finaliza el estudio comenzado en 2013.
5.2014-2018 la empresa de cobranza siguió recibiendo las declaraciones de ingresos, de las que conservo copia de 3 años (2016-2018).

En 2018 consulto en la empresa de cobranza sobre mi estado de deuda que no corresponde con lo que yo entendía que debía ocurrir (hay un sitio web para mirar eso). Me anuncian que mis declaraciones de ingresos (2014-2018) no existen, no han sido procesadas ni nada que indique su existencia. No se menciona en absoluto la supuesta autorización hecha en 2014 por parte de la casa de estudios para continuar presentándolas.
7.2019 a principios de año, enero aproximadamente, nuevamente consulto a la empresa de cobranzas qué hacer y me dicen que puedo repactar la deuda cancelando una cantidad cercana a $1.000.000. – aprovecho la instancia para preguntar si es que se sabe de alguna acción del tipo boletín comercial o legal y sólo se confirma la amortización con las retenciones provenientes de las boletas de honorarios, y dando a entender que no era necesario seguir haciendo las declaraciones y que no hay problema en reunir el dinero para la repactación durante el 2019, es decir, a juntar plata con relativa tranquilidad.

El 16 de agosto pasado recibí un aviso de la empresa de cobranza, en el que se me indica que las universidades dónde estudié procederán a realizar publicación en el boletín comercial y/o protesto con fecha límite 30 de agosto. No alcancé a tener el millón de pesos en menos de 15 días por lo tanto, en rigor, sólo quedaba aceptar la situación. Comencé a recabar toda la información que he podido para reconstruir todo el proceso.

Al solicitar certificados de deuda: una de las instituciones niega absolutamente que puedan entregar documentos porque lo «debe hacer la empresa de cobranza o la institución que ‘lidera’ el cobro». Esta última institución entrega un certificado de deuda por un monto menor al que figura en la página web informativa de la empresa de cobranza. Y la empresa de cobranza no entrega certificados de deuda. ¿qué me están cobrando exactamente? ¿con qué orden? ¿a quién le estaré pagando los interéses y gastos?
10. Al consultar en la universida líder del cobro se me anuncia que nunca existió la autorización de su parte para que yo siguiera entregando las declaraciones ¿es posible que la universidad en cuestión acepte las declaraciones de todos estos años ante la gravedad de la situación?

Al preguntar el motivo del repentino protesto y publicación nadie tiene una respuesta coherente. Las universidades le echan la culpa a la empresa de cobranza, la empreza de cobranza dice que solo cumple con informar a las universidades. Nadie toma responsabilidad por lo cobros adicionales a los supuestos montos iniciales.
El 28 de agosto solicité a una funcionaria que me mostrase o que me indicase cuáles eran las declaraciones de ingresos que esta empresa había recibido de mé desde 2014 en adelante. Con evidente molestia la funcioanria me citó para dos días después, el 30.

El día 30 estuve a mediodía en la oficina, me atendió casi inmediatamente uno de los jefes del lugar; me explicó amablemente toda la secuencia de hechos, he incluso me reenvió un mail de recordatorio que ocurrió en 2013 (año en el que descuidé la situación) dejando claro que ellos como empresa efectivamente me habían recordado ese año de los trámites de declaración de ingresos. También me hace mención de la ley 20.572 de la que no escasamente entiendo que autoriza la retención los impuestos como medio de cobro. Además me cuenta que la universidad líder del cobro nunca informó la aceptación de declaraciones atrasadas, y que ellos como empresa de cobranza podían revertir la situación solamente si es que la universidad líder del cobro así lo autorizaba.

Hoy, 5 de septiembre, intenté que la empresa de cobranza me realizará una copia de todas las declaraciones juradas de ingreso que ellos han recibido de mi parte (yo tengo respaldadas 2016-2018, pero debieran existir desde 2014). El funcionario objetó mis motivos para pedir tal cosa (me preguntaba cuál era mi foco para pedir eso) y terminó mencionando la existencia de tres bodegas… Además él no comprendía bien mis palabras porque aludía constantemente a las declaraciones «ingresadas al sistema» y yo siempre aludí a los documentos en papel declaraciones de ingresos que ellos sí recibieron en esa misma oficina. Quise grabar la conversación (ante la ya citada experiencia de credulidad que cometí) y el funcionario reaccionó negativamente, aludiendo a que quién no tenía idea de los trámites era yo… Ante su evasiva no quise seguir hablando y me retiré calmadamente. ¿es un error solicitar información sobre uno mismo a una empresa que la ha manejado y almacenado? ¿por qué la reacción evasiva y poco profesional?

Felipe




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