Abogado ilustre Fernando Rozas Vial

Este distinguido abogado, que fue un destacado profesor de derecho civil, nació en Santiago el 13 de julio de 1929 e hizo sus estudios primarios y secundarios en el colegio Saint George’s. Recibido de Bachiller en Humanidades en 1946, continuando con una tradición familiar se inclinó por las actividades agrarias e ingresó a estudiar agronomía en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Egresado de ella en 1950, pasó a administrar el fundo “El Meli”, en las cercanías del lago Ranco, de propiedad de su padre. Allí, curiosamente y por azar, surgió su profunda vocación por el derecho, la que no abandonaría por el resto de su vida.

Como él mismo lo narró, un día cualquiera de campo cayó en sus manos un ejemplar de nuestro Código Civil y, por mera curiosidad, empezó a hojearlo. Su lectura lo maravilló, tanto por su férrea lógica como por su armonía, la claridad de sus conceptos y la pureza y elegancia del lenguaje empleados por don Andrés Bello, lo que lo llevó a adoptar la firme determinación de trocar la agronomía por el derecho. Por ello, en 1952 ingresó a la Escuela de Derecho de la Universidad Católica. No obstante, ello no fue obstáculo para que obtuviera el título de ingeniero agrónomo en 1955. Su memoria versó sobre las “Razas Vacunas”.

Giro inesperado

Su giro vocacional -que extrañó a muchos- se justificó plenamente en el tiempo, pues el estudiante de agronomía se convirtió en el alumno de la Facultad de Derecho más sobresaliente de su promoción. Al egresar en 1956, obtuvo los importantes premios “José Tocornal” y “Pedro N. Montenegro” que otorga esa Facultad al alumno que ha obtenido las mejores calificaciones durante todos sus estudios. En 1957 recibió el grado académico de Licenciado en Derecho con distinción máxima, presentando como memoria de prueba “El Albaceazgo Fiduciario”, que también tuvo la más alta calificación.

Desde sus inicios exhibió en las aulas la que fue su verdadera y profunda vocación: la docencia universitaria, la que inició ese mismo año 1957 como ayudante de la cátedra de “Derecho Industrial y Agrícola”. Muy luego fue nombrado profesor de “Derecho Civil”, ramo que enseñó con gran dedicación durante treinta y tres años; vale decir, hasta su muerte.

Como profesor gozó de gran prestigio y estimación entre sus discípulos, no sólo por la solidez de sus conocimientos del ramo -se decía que merced a su memoria privilegiada se sabía de memoria el articulado del Código Civil-, sino que también por su inquietud por la formación integral, ética y humanística de sus alumnos, con quienes cultivaba lazos de amistad. Conocidas fueron las animadas tertulias que organizaba con ellos para compartir e intercambiar conocimientos sobre las más variadas materias, no sólo atinentes al campo de derecho, sino también a otras ramas del saber y de la cultura, como la música, la literatura y las bellas artes en general. Por no abandonar esa exigente labor formativa incluso no aceptó dignidades académicas que se le ofrecieron, entre otras, el decanato de la Facultad. Sólo por excepción y por breve tiempo aceptó en diversos períodos desempeñarse como vicedecano.

En la Facultad de Derecho de la Universidad Católica fue respetado y oído, constituyéndose en ella en una verdadera institución. Sus obras jurídicas estuvieron destinadas principalmente a la enseñanza del derecho. Entre ellas se cuentan “Los Bienes” y “Derecho de Familia”. Además fue autor de numerosos artículos aparecidos en revistas especializadas, como la “Revista Chilena de Derecho”, editada por la señalada Facultad.

Interesado en la modernización de nuestra legislación, tuvo activa y determinante participación en la redacción de la ley N° 18.802, que introdujo importantes modificaciones al Código Civil en materias concernientes a cuestiones de familia, capacidad de la mujer casada y regímenes matrimoniales. Junto con sus funciones docentes ejerció exitosamente la abogacía, siendo reconocido como árbitro justo, consultor en asuntos jurídicos de importancia y hábil abogado en litigios trascendentes. Su profunda versación en derecho civil, a cuyo estudio dedicó parte importante de su vida, le permitió todo ello.

El 18 de octubre de 1991, a los 62 años, falleció prematuramente en su ciudad natal. Hoy es recordado con afecto por quienes fueron sus alumnos y por quienes le conocieron.




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Un comentario en Abogado ilustre Fernando Rozas Vial

  1. Marianela Dice:

    La información publicada es muy interesante. Sin embargo, quisiera saber de dónde la obtuvieron. La verdad es que don Fernando Rozas Vial es mi tema de memoria de grado y necesito mucha información de él. Es por un tema de formalidad ya que piden citas bibliográficas y online.
    Si pudieran brindarme esa información me harían muy feliz.
    Saludos

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