Jurisdicción Marítima

El Libro III del Código de Comercio chileno, que este año ha cumplido su vigésimo aniversario, introdujo importantes innovaciones en materia procesal marítima: estableció, como regla general, la jurisdicción arbitral en asuntos marítimos; incorporó normas probatorias flexibles; reguló procedimientos judiciales marítimos especiales, como el arraigo de naves y otras retenciones judiciales; la constitución y distribución del fondo de limitación de responsabilidad; incorporó procedimientos para la declaración de avería gruesa e impugnación de su legitimidad. Se trata de normas que buscan dar una aplicación práctica al derecho marítimo sustantivo.

La obra del Profesor Claudio Barroilhet Acevedo analiza en forma sistemática las normas procesales marítimas, orgánicas y funcionales. La estructura del libro es sencilla y se divide en tres capítulos.

En el Capítulo Primero, se analizan los orígenes y alcances de la jurisdicción chilena en materia marítima, en especial, el arbitraje, que nació como un paliativo a la dificultad de financiar tribunales marítimos ordinarios, que tal vez habría sido lo ideal para un área del derecho que es altamente especializada.

El Capítulo Segundo trata de las Disposiciones Comunes a todo Procedimiento Marítimo y se divide en dos partes: el Arbitraje Marítimo y las Normas Probatorias Especiales en Materia Marítima. Respecto de estas últimas, se analizan las medidas de comprobación de hechos, que fue una creación del legislador marítimo, de suma utilidad, y las facultades probatorias del tribunal.

Estas últimas son: la extensión de los medios probatorios a medios innominados, la potestad del tribunal para decretar diligencias probatorias de oficio, el reconocimiento e impugnación de documentos e instrumentos y el sistema de valoración probatorio de la sana crítica.

El Capítulo Tercero se refiere a los procedimientos marítimos especiales, ya mencionados al comienzo de esta reseña.

El Derecho Marítimo es un derecho vivo, cuyo contenido requiere un análisis sistemático, que contemple no sólo los fundamentos y aspectos doctrinarios de sus instituciones, sino también lo que la práctica y la jurisprudencia han ido demostrando y aplicando. En este sentido, este nuevo trabajo del Profesor Barroilhet, miembro de la Asociación Chilena de Derecho Marítimo, que tengo el honor de presidir, constituye un aporte a la doctrina nacional, en una materia que no había sido tratada de un modo general y orgánico, como lo hace el autor.

Esta obra será de gran utilidad para los abogados, árbitros y magistrados de la República que deban avocarse a los asuntos marítimos.




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