Sangre, sudor y lágrimas

Desde hace algunas semanas, muchos de nuestros colegas vienen recibiendo una serie de correos electrónicos firmados por el presidente de esa “empresa” inconstitucional, obligatoria y monopólica conocida como Cassaba.

En ellos, su firmante se dedica a criticarnos por “los enormes gastos” en que habríamos incurrido en materia publicitaria. Claro, nada dice acerca de que los mismos se encuentran dirigidos a combatir y tratar de contrarrestar los efectos nocivos de la ley Cassaba, los que han sido y continúan siendo rechazados de manera expresa, categórica y sin solución de continuidad por la enorme mayoría de los abogados matriculados en nuestro Colegio Público de Abogados de la Capital Federal.

Evidentemente, nuestros avisos publicados en los medios de difusión masivos habrían molestado mucho a los capitostes de Cassaba. A tal extremo que, en dos de esos correos, la caja informa el texto de una supuesta carta documento que también se habría remitido, firmada por su propio presidente, y dirigida a los medios en los que el Colegio hace escuchar su voz mediante la publicidad, ante el atropello constitucional de la creación de la caja sin competencia de la Legislatura, por disposición expresa del segundo párrafo del art. 125 de nuestro Código Político (lo que viene siendo coherentemente nuestro criterio desde hace varios años, coincidente con ANSES y, más últimamente, con varias decenas de jueces nacionales quienes han declarado la inconstitucionalidad en ese sentido).

En efecto, de la lectura de esa supuesta carta documento, se advertiría una especie de velada amenaza de Cassaba hacia esos medios de difusión, tratando de manera subliminal que los mismos levanten la publicidad del Colegio, por juego de una especie de “censura inducida” por la dirigencia de Cassaba. Afortunadamente la libertad de expresión garantizada como derecho inalienable por los arts. 14 y 32 de la Constitución Nacional y ratificada por parte del texto de los Pactos Internacionales que enumera el art. 75 inc.22 de la misma, sumado al buen tino de los productores periodísticos, les permitió comprender que sólo se trataba de una maniobra tendiente a coartar nuestro legítimo derecho de expresión y de peticionar libremente ante las autoridades políticas para obtener una urgente solución a nuestro reclamo.

Esta publicidad, a la que denominamos “inversión” y no gasto, máxime por los resultados obtenidos (nos ha ayudado muchísimo para que, para la sesión del jueves 16 de agosto de 2007, la Legislatura tenga votada una preferencia para el tratamiento de los distintos proyectos de derogación y modificación de Cassaba) ha costado al Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, menos de $300.000, léase, menos de U$D 90.000.

¿Mucho? No lo crean.

Veamos la política de gastos publicitarios en que incurrieron las gestiones anteriores que hoy nos critican, conforme los libros de la Tesorería del Colegio, y sin dejar de tener presente que, por ejemplo, entre otros “gastos”, para el pago de la nómina de empleados se utilizan unos $10.000.000 (diez millones de pesos) anuales, aproximadamente:

  1. Entre el 1 de mayo de 1999 y el 30 abril de 2000, segundo año de la presidencia del Dr. Jorge Bacqué, actual Director Titular de Cassaba, el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal utilizó en publicidad 650.000 PESOS-DÓLARES.
  2. Entre el 1 de mayo de 2000 y el 30 de abril de 2001, primer año de la presidencia del Dr. Atilio Aníbal Alterini, actual presidente de la Asamblea de Representantes de Cassaba, se utilizaron 443.000 PESOS-DÓLARES.
  3. Entre el 1 de mayo de 2001 y el 30 de abril de 2002, segundo año de la presidencia del referido Dr. Alterini, se utilizaron 733.000 PESOS-DÓLARES.

¿Cuál era el texto de los avisos publicitarios y cuáles fueron las motivaciones que llevaron a aquellas dirigencias a realizar estas inversiones millonarias en dólares? Ya nadie lo recuerda.

¿Estaban enterados los colegas que el Colegio había utilizado esas cifras para publicitar algo que hoy, tan sólo 5 o 6 años después, no se memoriza?
Es claro que nuestra propuesta ha sido valernos de todos los medios al alcance del Colegio para combatir

Colegas, nuestro objetivo está centrado en la defensa del Colegio y de nuestros matriculados. Para ello y la recuperación del mismo, primordialmente, fuimos electos y por ello lucharemos hasta las últimas consecuencias. Que Cassaba no se preocupe por nuestros “gastos” en orden a que, como manifestamos en la edición anterior, hemos utilizado casi $3.000.000 (TRES MILLONES DE PESOS) menos, aproximadamente, que la gestión que nos precedió, incluso a pesar del azote inflacionario de dos dígitos.

Como siempre, no podemos prometer resultados ya que como bien sabemos no somos ni el Poder Ejecutivo, ni el Legislativo ni el Judicial, sólo prometemos nuestro esfuerzo y trabajo diario y concienzudo en procura de la derogación de la ley 1181 o, mínimamente, de la conversión de la caja en voluntaria. Algo así como lo que hiciera Winston Churchill al asumir su cargo ante los habitantes del Reino Unido a quienes prometió exclusivamente “sangre, sudor y lágrimas”.

La inconstitucionalidad de Cassaba

Todos escuchamos a diario los avisos publicitarios del Colegio, también llegan a legisladores, funcionarios del Poder Ejecutivo, jueces y magistrados. Además, nuestra gestión ha colocado en la página web del Colegio todas y cada una de las actas de nuestro Consejo Directivo por lo que, si queremos, todos tenemos a nuestro alcance la posibilidad de enteramos de todo.

¿No sería esa posibilidad de conocimiento público del flagelo Cassaba lo que en realidad le ha molestado tanto al Directorio en pleno de la caja inconstitucional, monopólica y obligatoria y no, los supuestos Altos Ideales que sugieren defender en sus correos electrónicos? A no dudarlo, en la cuestión de la inocultable inconstitucionalidad, nulidad e inaplicabilidad de Cassaba seguimos y seguiremos yendo por más.




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