Santiago de Chile y Sao Paulo, Sedes del Arbitraje Comercial Internacional

La experiencia que comparten Chile y Brasil en esta materia data del siglo XIX y se ha acrecentado por los tratados de libre comercio suscritos por nuestro país con 19 naciones.

En ese cometido, se realizaron dos seminarios conjuntos. El primero, en diciembre de 2008, en Santiago y, el segundo, en junio de 2009, en Sao Paulo.

En el seminario de Santiago, los presidentes de los Centros de Arbitraje y Mediación respectivos, Carlos Eugenio Jorquiera y Frederico Straube, firmaron un acuerdo de cooperación entre ambas instituciones, y el embajador del Brasil en Chile, Mario Vilalba, ratificó el apoyo de su país al programa.

Esta iniciativa respondió a las prioridades que el comercio bilateral y multilateral tiene para ambos países y el objetivo común de promover a sus respectivas ciudades como sedes del arbitraje comercial internacional.

Un factor coadyuvante son los tratados de libre comercio de Chile con las principales economías del mundo y que permiten que Brasil, cumplidas las reglas de origen, pueda exportar a esos mercados gozando de las franquicias y jurisdicciones de arbitraje allí establecidas.

Historia

Ambos seminarios, destacaron la experiencia única que en materia de arbitraje internacional comparten Brasil y Chile, que se remonta al siglo XIX.

Durante la Guerra del Pacífico entre Chile, Perú y Bolivia, siete países europeos interpusieron demandas en favor de sus ciudadanos por los daños causados por tropas chilenas durante el conflicto. Los precedentes de la época indicaban que demandas de ese tipo contra países de nuestra región, podían escalar y llevar a intervenciones armadas.

Sin embargo, eso no ocurrió. La diplomacia de Brasil y la influencia y prestigio de su emperador Pedro II, y tenacidad del Presidente de Chile, Domingo Santa María, lograron que los países acreedores aceptaran el arbitraje.
Se establecieron tribunales formados por un árbitro europeo, uno chileno y, el tercero, de Brasil, que fue su presidente.

Estos funcionaron como abogados en Santiago, entre 1882 y 1888, y los laudos finales, no obstante reconocer sólo el 3% de lo demandado, fueron aceptados sin ulterior recurso por todos los países acreedores.

No obstante, las experiencias de ambos Estados han sido diferentes. La chilena, con el arbitraje doméstico y adhoc, ha sido consistente y sin interrupciones desde la primera ley, que data de 1875.

Ello fue complementado con el establecimiento, en 1992, por la Cámara de Comercio de Santiago, del Centro de Arbitraje y Mediación, que administra el arbitraje institucional y coexiste con el arbitraje adhoc. Entre 1992 y 2009, el CAM ha administrado cerca de mil casos, de los cuales el 68% concluyó en los primeros seis meses.

Un hito importante fue la puesta en vigencia, en 2004, de la Ley 19.971, basada en el modelo de UNCITRAL y que facilitara la designación de Santiago como sede del arbitraje comercial internacional. En Brasil, en cambio, su legislación y tribunales no favorecieron originalmente el arbitraje y, en la práctica, distintas razones impidieron su desarrollo.

Actualidad

Pero esto cambió en los años 90. En 1995, fue ratificada la Convención Interamericana de Arbitraje Comercial y, en 1996, fue promulgada la Ley Nº 9.307, también basada en el modelo de UNCITRAL y aplicado al arbitraje doméstico e internacional. Su constitucionalidad fue, además, ratificada por la Corte Suprema en diciembre de 2001. Luego, en 2002, Brasil ratificó la Convención de Nueva York sobre Reconocimiento y Ejecución de los Laudos Arbitrales y su actual legislación y política sobre arbitraje ha recibido el apoyo irrestricto de la comunidad internacional.

Desde su establecimiento, en 1979, el CAM de la Cámara de Comercio BrasilCanadá ejerce un fuerte liderazgo en la modernización y desarrollo del arbitraje institucional en Brasil.

En 2004, recibió el certificado ISO 901:2000 que le ha permitido optimizar sus procedimientos y operaciones, además de recibir reconocimiento internacional.

La delegación chilena fue presidida por el presidente del CAM, Carlos Eugenio Jorquiera, y contó con la participación y el apoyo de destacados estudios jurídicos de Santiago. Los moderadores chilenos fueron Eugenio Besa y Guillermo Morales, y los expositores, Gonzalo Biggs, Juan Eduardo Figueroa, Elina Mereminskaya, Felipe Ossa y Ricardo Riesco.




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