Seguridad en la alimentación ¿Sabés lo que estás comiendo?

El Estado debe garantizar la inocuidad de los alimentos, y ello debe ser una prioridad para el Gobierno Nacional, y para los estados provinciales y municipales. La población debe ser cada vez más consciente en estos temas. El control es vital en una de las áreas más sensibles de la actividad productiva y no hay un criterio uniforme para una fiscalización eficiente y adecuada en todo el país.

El presente trabajo tiene por objeto educar, informar y generar comportamientos y actitudes que propendan a mejorar la calidad de vida. La informalidad y la marginalidad ganan terreno en la elaboración de los alimentos que se acentúa por el bajo poder adquisitivo de la población y la falta de una adecuada inspección de organismos públicos, es por ello que se venden alimentos que no siempre cumplen con las normas sanitarias, corriendo riesgo nuestra salud. Un alimento de calidad, debe cumplir con todas las exigencias del Código Alimentario Argentino, es decir con los parámetros nutricionales, higiénico-sanitarios y sensoriales. Si un alimento está en mal estado o adulterado puede causar enfermedades y hasta la muerte como por ejemplo, el botulismo, la salmonella, el Síndrome Urémico Hemolítico, entre otras.

Revisar con lupa

Una nueva polémica es la que envuelve a los supuestos productos light o diet, que durante años hicieron creer falsamente a la gente que tenían menos calorías, y no siempre es así. Por ello la Secretaría de Agricultura restringió el uso del término light o diet a los alimentos que contengan como mínimo 25% menos del valor energético del que tienen los productos similares que no son diet1, pero esto no es controlado adecuadamente. “Matilde se paró ante la góndola de galletitas y como estaba a dieta se decidió por un paquete diet, de color verde.

En la fila para pagar, se puso a leer con atención el envase y se llevó una sorpresa: descubrió que el producto tenía 10 calorías más que las comunes de la misma marca que estaba comprando para sus nietos”2. Pero los engaños publicitarios no paran allí. Se habla de alfajores de chocolate mientras son de dulce de leche con baño de repostería de aceite vegetal hidrogenado, de color chocolate, pero sin ese producto.

También se consiguen galletitas o quesos “sin sal” que en las letras chicas del envase aclara “sin sal agregada”, es decir que perjudican a la gente que sufre presión alta y no debe consumirla. Distintos artículos llevan la leyenda “sin azúcar” y cuando examinamos el rotulado dice en caligrafía diminuta “sin azúcar adicionada”, lo que es grave para los que padecen diabetes. Muchas veces, la leche es adulterada con agua y ofrecida como entera; la melasa es rotulada como miel pura de abejas; y ni que hablar de la manteca, cuando en vez de ser de crema de leche es de “suero de vaca”; los quesos cremosos o aquella mozzarella que no se derriten cuando hacemos la pizza es porque contienen harina; los pomelos, naranjas, limones y otros cítricos que se pintan, aunque esta práctica está prohibida, se logran comercializar por la falta de vigilancia de los organismos públicos. El Código Alimentario Argentino considera que una hamburguesa debe ser exclusivamente de carne vacuna. Ninguna debe tener más de 20% de grasa. Si lo supera, debe llamarse medallón de carne, aunque en estos últimos se encontraron en algunas marcas poco conocidas harina de soja a los efectos de bajar el costo.

No siempre los productos aprobados por salud pública a las industrias alimenticias, son iguales a los que se exhiben en las góndolas para su venta, por ello es importantísima la inspección en las bocas de expendio.

En Olavarría se autorizó vender leche sin pasteurizar a un menor costo para la población, ante el brutal empobrecimiento, y ello está prohibido por las normas. En julio de 2005 se encontró una rata en un sachet de yogur, este hallazgo fue certificado por la cadena de supermercados que lo vendió y también por la firma pasteurizadora. Una vecina de la localidad cordobesa de La Calera lo denunció ante la Justicia. En la mayoría de los casos los quesos en barra baratos, provienen de quesos fundidos, rehechos o reconstituidos, y no se informa al consumidor.

El bromato de potasio, una sustancia prohibida, usada generalmente para hacer pan, es potencial causa de cáncer. Por mucho tiempo ha sido un texturizador y acondicionador de la masa que al mezclarse con harina de buena o mala calidad, promete un pan voluminoso y rico, bien a gusto de quién lo ingiere. La resolución 190/98 del Boletín Oficial Nº 28.873, 1º Sección (martes 7 de abril de 1998) del Ministerio de Salud de la Nación no deja lugar a dudas: según expertos de la Organización de Alimentos y Agricultura de Naciones Unidas (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Comité de Expertos en Aditivos Alimentarios, “el bromato de potasio es un carcinógeno genotóxico (causante de cáncer) y en base a los estudios realizados sobre seguridad sanitaria en el pan se concluyó que el uso del mismo como agente de tratamiento de la harina no es apropiado, reiterando como principio general que el bromato de potasio no debería estar presente en los alimentos que se consumen”.

La falta de revisión en los porcinos y sus derivados es constante, se comercializan salames, jamones o chorizos sin ningún tipo de etiquetas y por ende sin control sanitario o bromatológico, sabiendo que una de las enfermedades más importantes que transmite es la triquinosis, y para evitarla no se debe ingerir carne de cerdo o sus derivados de dudosa procedencia. No se recomienda producir alimentos realizados con carne originaria de piezas de caza, ya que no se sabe con qué se alimentó el animal cazado y al no existir un control de estos animales pueden transmitir enfermedades mortales. El sulfito es un aditivo prohibido que suele usarse como conservante, que le da a la carne vacuna y especialmente a la “picada” una impresión de calidad y frescura que no tiene, además de eliminar posibles olores que denoten el inicio de un proceso de putrefacción. En el organismo humano el sulfito ingerido con los alimentos es transformado en sulfato por una enzima presente sobre todo en el riñón, hígado y corazón, que es la responsable de la eliminación del sulfito producido en el propio organismo durante el metabolismo de los aminoácidos que contienen azufre5. Por ello cuando se compra en carnicerías carne picada, hay que elegirla y pedir que se la pique a la vista de quien compra.

Otras veces, para abaratar los productos de la tierra, principalmente las verduras, se reemplazan los fertilizantes químicos permitidos, es decir aquellos que cuentan con aprobación oficial, por otros prohibidos como pueden ser los desechos transportados en los camiones atmosféricos, con el riesgo sanitario que ello implica. De allí que hay verduras que para su venta en la Ciudad de Bs. As. y en el conurbano, no pasan por el Mercado Central, que tiene un examen exhaustivo. Particular fue el caso aparecido recientemente, cuando en casas tomadas funcionaban restaurantes y lugares de comidas abiertas al público, sin ninguna habilitación y por ende sin ningún control. Ante estas situaciones, sólo la denuncia de la propia comunidad pudo poner límite a los precarios locales.

Condena por la venta de jamón cocido falso

La justicia condenó a un hipermercado y a un frigorífico por violar la ley de lealtad comercial e inducir a error al público consumidor; vendían como jamón cocido, paleta o lomo productos que tenían carne vacuna y almidón. En el fallo los jueces Edmundo Hendler y Nicanor Repetto de la Sala A de la Cámara Nacional en lo Penal Económico de esta Capital Federal confirmó la sanción de la Dirección Nacional de Comercio Interior e impuso a Carrefour Argentina y al frigorífico Honduras Friho multas de $30.000 al hipermercado y de $2000 al frigorífico.

El fallo se fundó en la ley 22.802, que en su artículo 5º dice: “Queda prohibido consignar en la presentación folletos, envases, etiquetas o envoltorios, palabras, frases, descripciones, marcas o cualquier otro signo que pueda inducir a error, engaño o confusión, respecto de la naturaleza, origen, calidad, pureza, mezcla o cantidad de los frutos o productos, de sus propiedades, características, usos, condiciones de comercialización o técnicas de producción”. Los jueces en su fallo concluyeron: “Los fiambres que se vendían como jamón cocido, paleta o lomo no eran genuinos, porque contenían almidón o proteínas de soja, ingredientes que según el Código Alimentario Argentino ninguno de estos fiambres debe contener”6.

Condena por adulteración de vinos

Se trataba de las bebidas alcohólicas “Soy Cuyano” y “Mansero” de las bodega Nietos de Gonzalo Torraga a cargo en ese momento de Arnoldo Torraga, donde se adulteró el vino con alcohol metílico, es decir el vegetal, o también llamado de quemar y que causó la muerte de casi una treintena de personas por falta de control del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Los funcionarios de ese Instituto fueron condenados luego de que se probara que los certificados de análisis fueron fraguados y se omitió consignar las conclusiones de las pericias realizadas en las muestras periódicas y al azar que se toman de las partidas destinadas a la comercialización. Por ello la Cámara en lo Civil y Comercial Federal ordenó al INV a indemnizar “por daño moral” a los hijos de una mujer que murió en febrero de 1993 tras ingerir uno de esos vinos adulterados con alcohol metílico fraccionado en damajuanas. Se trata de Gladys del Valle Vizcarra, una de las víctimas de la adulteración con metanol, ratificando así lo expedido por el juez de Primera Instancia Dr. José Luis Tresguerras. Los camaristas Dres. Mariani de Vidal y Vocos Conesa dictaminaron que “hubo una conducta negligente e irresponsable de los funcionarios del INV, una de cuyas tareas consiste en el control de comercialización y distribución de mercadería sometida a su aprobación. Cuando las instituciones de control del Estado funcionan, se evitan intoxicaciones, enfermedades y hasta la muerte”. La lucha contra todo tipo de fraude vínico está respaldada por el Código Penal, artículo 200 y ss, así como la ley 14878 dispone en su art. 31 penas de tres a diez años y establece que a los fines de la calificación del delito, los jueces juzgarán cometida adulteración o falsificación, cuando cualquiera de los productos comprendidos en esa ley se le haya agregado elementos extraños a su composición natural y especialmente materias colorantes, ácidos minerales y edulcorantes no provenientes de la uva. “Son conocidas las consecuencias del fraude, adulteración, estiramiento del vino, las que se extienden desde el descrédito de la industria hasta la muerte del consumidor, como es de dominio público”. (C. Nac. Casación Penal, sala 4ª, 28/04/1998 – Maiz Sánchez, Juan Aldo s/recurso de casación- magistrados: Berraz de Vidal, Hornos, Capolupo de Durañona y Vedia).

Condena por adulteración de propóleos

La sustancia tóxica encontrada en el propóleo para consumo humano del Laboratorio Huilen era dietilenglicol, un compuesto químico empleado como anticongelante en radiadores y como líquido de frenos de automotores. En lugar de este compuesto debía haberse usado Propilenglicol un solvente que es empleado en la industria farmacológica. La firma Huilen poseía una planta de fabricación con habilitación por parte del Ministerio de Salud de la Nación. En septiembre de 1992 la prensa dio a conocer el número de muertos como consecuencia de la adulteración de propóleos, un número superior a los 20 fallecidos. El 28 de septiembre de 2006, es decir catorce años después, la Sala Tercera la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata, en el expediente N° 12.262/05 caratulado “Parisi De Frezzini c/ Laboratorios Huilen y otros s/ daños y perjuicios” (Dres. Antonio Pacilio, Carlos Alberto Vallefín, Carlos Alberto Nogueira y Dra. Concepción Di Piazza de Fortín, secretaria), condenó en forma solidaria al Estado Nacional, a la Provincia de Buenos Aires y al Director Técnico de Distribuidora Huilén a abonar en favor del demandante la suma de $69.340,30, con sus intereses y costas; por los daños y perjuicios derivados del hecho ilícito que causó la muerte del Sr. Parisi. La Cámara Federal encontró responsable al Estado Nacional en el incumplimiento de las obligaciones emergentes de la ley 16.463 y a la Provincia de Buenos Aires por su ineficiencia en el debido ejercicio del poder de policía sanitaria.

Proyecto de ley “Expediente 2698-D-2006”

En la legislación nacional los delitos contra la Salud Pública se encuentran tipificados en el Capítulo IV del libro Segundo del Código Penal. En él se sanciona la acción de envenenar o adulterar medicamentos, aguas o alimentos destinados al consumo de una comunidad de personas, pero en ningún caso se tipifica la falsificación. Esta acción no importa el envenenamiento, ya que se entiende que “envenena” quien agrega a una determinada sustancia, otra u otras que pueden ser tóxicas en sí mismas o que pueden transformarse en tales en contacto con aquella. A su vez, “adultera” el que altera una sustancia agregando otras, no necesariamente tóxicas, o sustrayendo algunos de los elementos que la constituyen. Incorporar el término “falsificación” entre las acciones punibles implica incluir la acción que consiste en crear un objeto nuevo, por imitación, copia o sustitución total de otro auténtico o genuino. Es deseable que prospere el presente proyecto.

La población está seriamente expuesta a ser víctimas de los fraudes y adulteraciones en los procesos de producción y comercialización de los alimentos. Se debe estar alerta ante situaciones como las descriptas aquí, porque afectan nuestra calidad de vida, y por eso ante la sospecha de una anomalía se la debe denunciar ante las autoridades sanitarias al 0800-333-1234 (ANMAT); 0800-222-6110 (Vigilancia Alimentaria); 4802-2838/2240 (Dirección de Higiene y Seguridad Alimentaria de Bs. As); 4331-6041/6049 (SENASA). Allí también se pueden realizar consultas o sugerencias.




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Un comentario en Seguridad en la alimentación ¿Sabés lo que estás comiendo?

  1. Mateo Martinez Dice:

    Hola, parece que no puede encontrar en CardsApp. ¿Cuál es tu número de CBN?

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