Ley de urgencia y cobertura GES

Mi madre sufrió un infarto cerebral, el cual se manifestó con mareos, intensos dolor de cabeza y subida de azúcar, ya que ella sufre diabetes melitus grado II. El primer día no nos percatamos de lo que había sucedido pensamos que se trataba de una gripe fuerte o bien influenza, por lo que decidimos dejarla en casa con cuidados de resfrió. Sin embargo los dolores aumentaron y los mareos, junto con vista nublada y perdida de equilibrio, entre otros. Por tal motivo la trasladamos a la urgencia más cercana en esos momentos, ya que los malestares eran insoportables.

En la Clínica Santa María le suministraron suero e insulina pensando que se trataba de la diabetes una subida de azúcar. Al regresar a casa siguió con los síntomas, pero aun más intensos el día siguiente, por lo cual volvimos a la urgencia de la clínica, diagnosticándose luego de un scanner el infarto al cerebro, lo cual además de producirnos gran asombro explicó los mareos, dolores de cabeza, pérdida de sensibilidad, equilibrio, etc. La dejaron en la UCI de la clínica para practicarle exámenes y estabilizarla, durante tres días estuvo en la UCI hasta que le detectaron el motivo del infarto.

La previsión de mi madre corresponde a Fonasa clase A, como dueña de casa es carga legal de mi padre. La llevamos de urgencia a la Clínica Santa María por ser el servicio de urgencia más cercano a donde se encontraba mi madre en ese momento, además llamamos a otros centros y los tiempos de espera en todos los demás eran superiores a 45 minutos. El caso es que por domicilio legal de mi madre el centro de urgencia más cercano a su domicilio no es la Clínica Santa María, ya que ella vive en Maipú, sin embargo en ese momento se encontraba más cerca de la Clínica Santa María. Como antecedente el infarto se le había presentado algunos días antes, ya que ella estaba con dolores insoportables a la cabeza un par de días antes, se llevo a la urgencia porque ya no dio más de dolores.

El punto es que Fonasa no aceptó acogerla a la ley de urgencias debido a que se atendió en una clínica particular y además dicha clínica no era la correspondiente a su domicilio. Además como había asistido a urgencia anterior producto de estos malestares, no lo considera una urgencia (antes le habían diagnosticado que los dolores y malestares se debían a la diabetes que sufre y la causa era una posible subida de azúcar).

Mis consultas son: ¿Cae dentro de la ley de urgencia?, ¿cómo debemos apelar? considerando que la están rechazando por no atenderse en la red pública de urgencia más cercana a su domicilio. ¿El Ges la cubrirá?, ya que se trata de un infarto producto de diabetes, entre otras cosas, todo esto certificado por el médico de turno en la urgencia, quién envió a Fonasa el formulario que establece que debe ser tratada dentro de la ley de urgencia. ¿Qué pasa si la dejamos en la clínica una vez que la estabilicen?, ¿quedará fuera de la ley de urgencia y el Ges?, ¿cómo proceder y ante quien apelar?

Andrea




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4 Comentarios en Ley de urgencia y cobertura GES

  1. Johanna otarola ahumada Dice:

    Hola yo lleve a mi madre a un Dr. Particular y me envió a hospitalizar la por una neumonía fulminante, yo la lleve a la clínica bicentenario a urgencias para ver otra opinión estando ahí y después de horas me indican que la dejaran hospitalizada así que me nvian hacer todos los tramites de hispitalizacion, fui firme los pagarés y volví al box de atención donde se encontraba mi mamá, al estar ahí viene una persona y me indica que mi mama entrará por la ley de urgencias porque se encuentra en riesgo vital me envía nuevamente al mesón de atención y me devuelven todos los pagares y me hacen firmar los papeles de la ley de urgencia hospitalizan a mi mama en intermedio y comenzaron con un montón de exámenes al pasar las 72 horas viene un enfermero y me indica que termino la ley de urgencia si la acepto o rechazo año que yo la acepte y me indico que desde ese momento a mi mama la podían rescatar del sistema publico a lo que yo con el dolor de mi corazón tuve que aceptar yp nonppdia costear una hospitalización ahí, a todo esto mi mamá tenia el pulmón lleno de liquido por una insuficiencia renal crónica nivel v, siempre se tuvo el tomor que la trasladaran y pasaban los días y el traslado no ocurría mi mama se comenzó a dialisar y para que la clínica le hiciera un catéter y fístula tuvieron que pedir autorización a fonasa porque ella estaba con ley de urgencia, bueno a los 28 días la rescato el sistema publico y se la llevaron al san borja arrearan, a lo que yo dije en la clínica no quiero que se la lleven ellos me indicaron que si la dejaba ahí debía pagar desde el día 1 con el dolor de mi corazón me la tuve que llevar al hospital donde estuvo 11 días mas, después del alta conenze a llamar para saber sin tenía quebpagar algo, donde me indicaron que no, ahora me llego una deuda de la clínica de 20 millones indican que la ley de urgencia fue rechazada, como puedo apelar, necesito ayuda urgente

  2. Alejandra Peña Valenzuela Dice:

    Con mi madre entramos a la clínica Vespucio y no se aplico ley de urgencia y al salir con alta de mi madre retiramos la deuda que fue de 3.000.000- y apelamos a fonasa y a la superintendencia donde en ese momento se nos informo que mientras durara la apelación la deuda se detenía, lamentablemente fue mentira la clínica mando la deuda a unos abogados que quedo en 5.000.000- mi madre pago la deuda y yo quiero demandar a los intereses que se generaron en el transcurso de nuestra apelación ( la cual fue denegada por no aplicar a ley de urgencia).
    Favor su ayuda si estoy bien en mi proceder, considero unos sinvergüenzas en tan grande interés.

  3. David Peña Vasquez Dice:

    Somos habitantes de toda la vida de la Comuna de Padre Hurtado y nuestro padre, pensionado, se atiende en el sector público como paciente crónico en el Consultorio de Santa Rosa de Chena.
    El día lunes 17 de marzo se levantó de manera completamente normal, realizó las labores cotidianas, acorde a su edad y estado de salud, como barrer el patio, alimentar a sus animales, tareas livianas por lo general. Luego acostumbra descansar en el patio sentado en su sillón, hasta ese momento su esposa Elena Peña, de más de 80 años, nuestra madre, nos relata que lo vio como todo los días, a si es que lo dejó para continuar con sus labores de la casa. Ambos se encontraban solos en el hogar. Aproximadamente al medio día ella lo busca para indicarle que estaba listo el almuerzo, al buscarlo lo encontró tendido en el suelo con vómitos y sin fuerzas para ponerse de pie, de manera que ella intentó por todos los medios incorporarlo y llevarlo al interior de la casa, tarea complicada por su edad y por la contextura de mi abuelo. Finalmente lo logró y lo dejó en el sillón de living, él continuo con vómitos y todo el tiempo se encontraba muy mareado y desorientado, ella entre los nervios y la desesperación sólo atinó a atenderlo y no dio aviso a nadie de lo que estaba ocurriendo. Así esperó hasta las 16:00 hrs. Momento en que llegó uno de sus hijos, Ramón Peña que se encontró con el delicada escena. Ramón en ese momento se comunicó con su hermana que también vive en la casa para que se viniera del trabajo y lo ayudara para poder llevarlo al médico.
    Ramón Peña se dirigió al policlínico y solicitó que enviaran una ambulancia para poder trasladar a su padre, ya que él intuía, por cómo lo encontró, sería algo bastante delicado. La solicitud fue rechazada por el personal ya que explicaron que para realizar ese servicio debían esperar hasta después de las 17:30 hrs. Momento en que comienza la atención de urgencia. De esta forma entonces volvió a la casa a cuidar a su padre y así esperaron hasta las 17:40, hora en que llegó la ambulancia solicitada.
    Una vez en el SAPU ingresan a Ramón Peña (padre) indicando los síntomas presentados, vómitos y mareos, dejando registro de ello. Nunca presentó diarrea y dolor abdominal, cómo está estipulado en el informe de ingreso.
    Una vez que fue atendido el médico, Gabriel Guerrero García, que lo examina diagnostica un cuadro viral, le administra 2 botellas de suero intravenoso más el medicamento Ranitidina y Metoclopramida. En conversación con el médico de turno, su hija Alicia Peña, le explica que había algo que le llamaba mucho la atención, esto era que su padre hace rato, no podía expresarse con normalidad, solo balbuceaba y emitía gemidos. A este comentario el médico respondió que no se debía preocupar y que al hacer efecto el medicamento volvería a la normalidad. Así transcurrieron alrededor de 5 horas, ya que el suero fue administrando gota a gota, luego de esto le dieron el alta médica.
    Al volver a la casa, Ramón Peña (padre) fue acostado, pero continuaba expresando, pese a su complicación para hablar y para ser entendido, que se sentía mareado y asustado, ya que tenía la sensación que se iba a caer, se encontraba inquieto y pedía ayuda. Aproximadamente a la media noche vomitó y continúo quejándose, a eso de las 2 AM, continuaba de la misma forma, ya no lo podían dejar sólo y todos trataban de tranquilizarlo, lo que era casi imposible. A las 4 AM vomitó una vez más y continuó sin dormir.
    A las 6 AM del martes 18 de marzo, su hija Alicia Peña se dirige al consultorio de Santa Rosa de Chena para solicitar una hora de atención médica, a eso de las 8 AM logró conseguir hora con la Dra. Mora para las 11 AM. Trató de gestionar que fuera una ambulancia a buscarlo a la hora de atención, por lo que le indicaron, 2 ambulancias estaban en realizando servicios y otra se encontraba en pana. Como no fue posible conseguir el traslado, a las 10:30 AM, y en un vehículo particular Ramón Peña fue llevado al Consultorio. Para subirlo al auto tuvieron que sacarlo en brazos, ya no hablaba y continuaba mareado.
    Llegaron al Consultorio y fue atendido aproximadamente a las 11:15 por la Dra. Mora. Ella al verlo y examinarlo con dificultad ya que apenas lograron subirlo a la camilla, diagnostico un posible accidente vascular. Tendido en la camilla le realizó una serie de ejercicios para comprobar su estado y diagnóstico, al pedirle que se sentara Ramón Peña (padre) no podía sostenerse y su cuerpo caía hacia el lado izquierdo una y otra vez. Al verlo en ese estado la especialista solicitó trasladarlo inmediatamente y con carácter de urgente a la Posta de Peñaflor ya que necesitaba hospitalización. Ella misma solicitó una ambulancia, pero no se encontraba ninguna disponible por lo que fue trasladado en un vehículo municipal, sentado sin ningún tipo de atención ni comodidad para la situación en la que se encontraba. Fue acompañado por su hija Alicia Peña. Durante el trayecto apenas balbuceaba y trataba de decir que sentía que se caería y que iba mareado.
    Aproximadamente al medio día llegaron al Servicio de Urgencia de Peñaflor, lo ingresaron en silla de ruedas para ser atendido, y allí se mantuvo en espera por al menos 1 hora, hasta que pudo ser trasladado a una camilla. El médico que lo atendió, Sr. Juan Pablo Ramírez Krauser. Al examinarlo consultó a su hija Alicia peña, quien lo acompañaba, por los síntomas que había presentado y le realizó ejercicios similares a los efectuados por la Dra. Mora en el Consultorio de Santa Rosa momentos antes. Entre estos ejercicios hubo uno que consistía en levantarle los brazos y soltárselos, el paciente los dejaba caer y el profesional insistió en que esa respuesta era voluntaria y que no compartía el diagnóstico dado en un principio por la Dra. Mora en Padre Hurtado.
    Como había sido constante en todo momento nuetsro padre no podía sostenerse en pie y al intentarlo perdía el equilibrio, se encontraba muy inquieto y asustado. El médico solicitó a su hija Alicia Peña que abandonara el box ya que se le administraría un tranquilizante y junto con el resto de la familia que se encontraba en el lugar deberían esperar para conocer su evolución.
    De esta forma, y con la comprensible y lógica preocupación de sus familiares, quienes preguntaban cada ciertos intervalos de tiempo por el estado del paciente, pasó la tarde hasta las 18:00 Hrs. Cuando al fin fue posible conversar con el médico y plantearle la inquietud de poder trasladarlo a otro lugar donde pudiera recibir alguna atención más completa y tranquilizadora, ya que temían que su estado pudiera empeorar considerando todo el tiempo que ya había transcurrido a lo cual el profesional contestó que no autorizaba el dicho traslado y es más, en eso momento les informó que le otorgaba el alta médica y que sugería a la familia conseguir algún tipo de atención profesional de un especialista ya que el problema que presentaba estaba relacionado al oído medio, difiriendo en absoluto con el diagnóstico dado horas antes con la profesional que lo atención en el consultorio de Padre hurtado, y sin siquiera realizar algún tipo de examen o estudio que avalara dicho juicio. Las indicaciones entregadas fueron llevarlo a casa, suministrarle los medicamentos recetados y esperar que evolucionara con tranquilidad. Tranquilidad que en ningún momento logró tener la familia, ya que por lo visto hasta ese momento, tenían la certeza que su padre y abuelo se encontraba cada vez peor.
    Luego de esa conversación volvieron a casa con Ramón Peña (padre) en vehículo particular. Y los síntomas presentados durante toda la jornada persistían y en ningún caso iban disminuyendo. La preocupación entre los hermanos aumentaba y buscaron, de común acuerdo, una la alternativa de atención en el sector privado, ya que no permitirían dejar pasar más horas sin tener un panorama claro y viendo, además, en las condiciones que continuaba su padre.
    Así fue como entre varios intentos, lograron conseguir una hora con una neuróloga en la Clínica Dávila, se trasladaron en vehículo particular en dirección a la clínica, con su padre casi inconsciente a causa de los sedantes suministrados, al llegar alrededor de las 19:30 hrs. Y debido al estado en que se encontraba fue atendido rápidamente por la Dra. Mireya Benavides quien apenas lo vió les aclaró que ella no contaba con las condiciones óptimas para atenderlo de manera adecuada, ya que en la consulta solo podría examinarlo de manera superficial, sería necesario realizarle una serie de exámenes y estudios para poder diagnosticar de manera certera y responsable.
    Al examinarlo intentó observar si el paciente estaba reaccionando a estímulos, por lo que realizó una prueba pasando un objeto por la planta de sus pies, a lo que no encontró respuesta alguna por parte de Ramón Peña. Comentó que además se notaba que se encontraba excesivamente sedado y que, cómo quedó en evidencia, no estaba respondiendo a estímulos de ningún tipo.
    En ese momento la profesional, Mireya Benavides, solicitó de manera expresa hospitalización inmediata ya que en esas condiciones era imposible enviarlo de regreso a casa o dejar pasar más tiempo. Debería ser internado para realizar estudios completos para determinar el estado real en que se encontraba.
    De esta forma apelando a la Ley de Urgencia, el Sr. Ramón Peña fue enviado al Servicio de Urgencia de la Clínica Dávila, donde de forma inmediata, y por su estado crítico, fue ingresado, acompañado en un primer momento por su hija Alicia peña quien tuvo que informar sobre su estado, síntomas y todo lo referente a la atención recibida en la atención primaria.
    Al comenzar la atención de urgencia, Ramón Peña fue sometido a scaner, resonancia y toma de muestra sanguíneas, ya en la madrugada del día 19 de marzo, pudieron entregar el primer diagnóstico, que informaba acerca de un coágulo detectado en el cerebelo, los profesionales agregaban además, que la hospitalización era absolutamente necesaria ya que hasta ese momento había sufrido 2 infartos cerebrales y se encontraba en inminente riesgo vital.
    La Doctora responsable, no autoriza bajo ningún punto de vista, el traslado del paciente por el estado crítico de salud y solicita a la familia la autorización firmada para dejar actuar a los médicos en caso de ser necesaria algún tipo de intervención quirúrgica o de extrema urgencia.
    Fue así, como Ramón Peña queda hospitalizado en proceso de estabilización y le sugieren a los familiares que lo acompañaban que se fueran a descansar ya que, por el momento, no podrían hacer nada más.
    Al medio día del mismo miércoles 19 de marzo se le informa a la familia que fue rechazada la solicitud a la Ley de Urgencia por lo que la totalidad de los gastos generados por la atención médica de su padre, debería ser cancelada de manera particular. Por este motivo comenzamos a solicitar información para poder gestionar los trámites necesarios para trasladar a nuestro padre a algún Hospital público a lo que la Doctora tratante se opone fundamentando que de acuerdo al estado crítico del paciente no puede autorizar la salida ni traslado a ningún lugar y que por la gravedad en que se encuentra la ley de urgencia debe actuar en su caso y que además el paciente forma parte de la tercera edad, a si es que con mayor razón debemos hacer valer su derecho.
    Actualmente nuestro padre se encuentra internado en Clínica Dávila, evolucionando de manera lenta pero satisfactoria, lo que nos mantiene optimistas y un poco más tranquilos, pero no podemos desconocer que nos inquieta el tema económico, ya que el valor de la atención de calidad que ha recibido en la institución se arranca de nuestras posibilidades reales de financiamiento, es por eso que nos encontramos realizando las gestiones necesarias ante los organismos involucrados de manera de poder encontrar solución efectiva al problema que nos ha generado el rechazo del caso por la Ley de Urgencia.
    Con lo relatado mediante esta carta pretendemos dar a conocer una realidad cruda, que estamos consientes se debe repetir en innumerables casos, lamentablemente, hoy nos tocó a nosotros como familia enfrentar. No queremos pensar siquiera en lo que hubiese ocurrido, si nos hubiéramos quedados con el primer diagnóstico, dónde se nos recomendó llevarlo a casa y esperar allí su evolución. Gracias a Dios, como familia, optamos por seguir buscando respuestas, de lo contrario quizá hoy la realidad sería una muy distinta.
    Necesitamos apelar a la ley de urgencia,, por favor alguien que se le ablande el corazón y nos ayude es imposible pagar la clínica,,,, por el alto costo de los servicios prestados,,, si alguien sabe como donde y conque antecedentes apelar favor escríbanme
    se los agradezco de todo corazón..

  4. Alejandra Jara Dice:

    Buenas Tardes, quisiera orientación respecto a la Ley de Urgencia y como podemos apelar. Mi padre, de 61 años, sufrió un accidente cerebrovascular, por lo cual fue trasladado al hospital publico que le correspondía por domicilio,a las 18.00 horas. Presentaba su mano derecha con inmovilidad, serias dificultades para hablar y pérdida de equilibrio. Recién a las 23:00 lo ingresaron dejándolo «hospitalizado» pero sentado en una silla de urgencia, dado que no habían camas disponibles. El sábado nos permitieron verlo media hora, al ingresar aun estaba sentado en el pasillo de urgencia, al consultar por su estado nadie lograba darme una respuesta concreta, él estaba muy mal, con dolor de pecho y emocionalmente muy afectado. En el mismo recinto me indicaron que si podíamos lo sacáramos de ahí, y que el hospital «se caìa a pedazos» fue una de las respuestas del personal, era un caos. Frente a este hecho lo saque y lo traslade al hospital de la Católica donde el sábado fue ingresado por urgencia y diagnosticado con 2 accidentes cerebrovascular, además de un infarto al corazón. Actualmente aún está con cuidados intermedios en este recinto. Estamos sumamente preocupados por los costos asociados y necesito saber si con todos estos antecedentes podemos apelar a la Ley de Urgencia y cuales serian los pasos a seguir?
    Desde ya agradecida por vuestra atención
    Alejandra

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